Se recomienda escuchar a Jon Brion mientras se lee.
“Bendito sea el que olvida, porque a él pertenece el paraíso.”
Nietzsche
Apoyada en mi cama,
la misma que la noche anterior sirvió de sillón para los invitados de la que
sería una de mis grandes borracheras, siendo un 14 de febrero, enciendo la
televisión y me dispongo a ver Eterno
resplandor de una mente sin recuerdo. Recién había terminado un pololeo de
tres años, y mi idea era acostarme, cual mujer despechada, a ver una película
que me ayudara a purgar la pena que no había llorado. Mis amigos antes de que todo
pasara, me habían recomendado la obra de Charlie Kaufman y Michele Gondry, e
ilusamente tomé la sugerencia el peor día del año.
La película comienza
un 14 de febrero del 2004. “Una
celebración inventada por los fabricantes de las tarjetas de felicitaciones,
para que la gente se sienta hecha polvo”, exclama Joel, el personaje principal.
Frase a la que asentí rabiosamente, sin saber que después de terminar el film,
esa ira se transformaría en un sollozo desgarrador, acompañado de la frase:
¡Mátenme!
La historia aparenta ser el relato común de dos personas
que se conocen arbitrariamente para enamorarse. Sin embargo, al transcurrir los
minutos la trama se complejiza. La pareja que se encuentra por casualidad, en
realidad había mantenido una relación
por dos años aproximadamente, pero lo habían olvidado todo. Tras la ruptura Clementine,
el personaje femenino, decide acudir a Lacuna Inc. - clínica que se especializa
en borrar recuerdos - con el propósito de eliminar a Joel de su mente. Éste tras
enterarse de lo acontecido decide hacer lo mismo, sin embargo, en medio del
procedimiento se resiste al reconocer que así eliminaría también los más
hermosos recuerdos de su pasado. Pues Clementine, la insoportable Clementine,
también fue la adorable con quien pasó más de un momento de extrema felicidad.
En este punto, la obra comienza a indagar con gran maestría estética en los
espacios mentales del personaje. Gondry piensa en colores, Kaufman escribe en
imágenes y ambos construyen a través de cada cuadro aquellos detalles que por ordinarios son memorables. A todo esto
se le suma la sensible música de Jon Brion, quien termina por configurar la
inquietante atmósfera que propone el director.
El atractivo de la
cotidianidad presentada por Gondry fue como una patada en el pecho. La noche anterior había brindado por dejar
atrás una rutina que me parecía horrorosa,
había escupido sobre ella o vomitado para ser honesta, sin embargo, no
pude seguir pensando lo mismo. Parte de la maestría del director pasa por
hacernos creer que esos espacios íntimos nos son propios, por ello confieso que
en un principio odié a Joel y sus recuerdos. Odié su letargo, odié "sentirme un concepto" y odié mi cabellera que en nada reflejaba mis sentimientos de sábado por la noche.
Entonces, pensé que era justo y necesario llevarlo “azul –ruina” igual que
Clementine, pero gracias a Alá desistí de aquél cliché y sólo me quedé con las
lágrimas.
Sucede que me había
sumergido en una relación que fue maravillosa literalmente hasta el hastío. Luego
de un tiempo creo que me transformé en la odiosa Clementine y U en Joel. Al
menos eso pensé. Rememoré mi borrachera del día anterior, la que fue impulsada
por los mismos sentimientos de Clementine al asistir a Lacuna Inc. Luego me vi
jugando en la cama con U, les juro que ese momento, incluso hoy me cala hasta
los huesos. Entonces, resonaron en mí las palabras de mi noble hermano, quien
un tiempo atrás me había dicho: ¿Sabías que la etimología de recordar (re – cordis) contiene la idea de volver
a pasar algo por el corazón? ¡Volver a pasar por el corazón!...Respiré
profundo, pero no logré evitar lo que a esa altura me era insoportable. La
película había gatillado en mí la odiosa obsesión por traer a la mente los más
tiernos recuerdos de U. Los bailes que improvisábamos en solitario, sus brazos
largos rodeándome con ternura, su obstinada intención por tocar guitarra, su
mirada bajo las sábanas, el futuro inventado. Pensé “por qué me enamoro del primer hombre
que veo y me toma la más mínima atención”. U a esa altura me parecía un
extraño, pero había posado sus ojos en mí y eso bastó para quebrarme.
Luego de esa noche
veté la película de mi filmografía. Sin embargo, por culpa de este blog volví a
ella, pero esta vez no lloré, sólo pude observarla desanimada. Habían
desaparecidos esos sentimientos, ahora le pertenecían a otro, ese es I, y esta
vez no me es posible realizar un símil entre mi historia y la película, quizás
porque nunca logramos erigir una historia. Entonces intenté pensar en algo
bonito que nos uniera, pero nada encontré o tal vez simplemente no quiero
recordar. ¿Qué me queda? - pensé- y
exclamé en voz alta “soy una zorra vengativa”, y al igual Clementine olvidar
es mi amenaza.
Amor y cabritas
Nos vemos el próximo martes.
FICHA TÉCNICA
Dirección: Michel Gondry.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 108 min.
Interpretación: Jim Carrey (Joel Barish), Kate Winslet (Clementine Kruczynski), Kirsten Dunst (Mary Svevo), Mark Ruffalo (Stan), Elijah Wood (Patrick), Tom Wilkinson (Dr. Howard Mierzwiak), Thomas Jay Ryan (Frank), Jane Adams (Carrie), David Cross (Rob), Ryan Whitney (Joel joven), Lola Daehler (Clementine joven).
Guión: Charlie Kaufman; basado en un argumento de Michel Gondry, Charlie Kaufman y Pierre Bismuth.
Producción: Steve Golin y Anthony Bregman.
Música: Jon Brion.
Fotografía: Ellen Kuras.
Montaje: Valdís Óskarsdóttir.
Diseño de producción: Dan Leigh.
Dirección artística: David Stein.
Vestuario: Melissa Toth.
País: USA.
Año: 2004.
Duración: 108 min.
Interpretación: Jim Carrey (Joel Barish), Kate Winslet (Clementine Kruczynski), Kirsten Dunst (Mary Svevo), Mark Ruffalo (Stan), Elijah Wood (Patrick), Tom Wilkinson (Dr. Howard Mierzwiak), Thomas Jay Ryan (Frank), Jane Adams (Carrie), David Cross (Rob), Ryan Whitney (Joel joven), Lola Daehler (Clementine joven).
Guión: Charlie Kaufman; basado en un argumento de Michel Gondry, Charlie Kaufman y Pierre Bismuth.
Producción: Steve Golin y Anthony Bregman.
Música: Jon Brion.
Fotografía: Ellen Kuras.
Montaje: Valdís Óskarsdóttir.
Diseño de producción: Dan Leigh.
Dirección artística: David Stein.
Vestuario: Melissa Toth.

Buen blog! Fue una pelicula romántica que en algún momento me identifico, llore y me hizo creer que las medias naranjas existen y puede que sea cierto... pero la vida sigue !!!! y superar una separacion a traves de la venganza es seguir atado al pasado, es condicionar la felicidad o el odio a un otro... creo que hoy pienso que si no soy feliz conmigo no puedo serlo con nadie... y los personajes que se encuentran, en realidad son muy carentes, muertos de miedo... antes y después, se llenan el uno del otro y eso los hace codependientes... es un amor patologicamente romántico.
ResponderBorrarGracias por tu comentario :) Esperamos que no sigas las próximas semanas. PD: A todos nos hizo creer esa película.
ResponderBorrarbonito.
ResponderBorrarGracias!!!
Borrargustoso seguir y leer las otras entradas de este excelente blog. Saludos
ResponderBorrarMil gracias!!! Espero que nos sigas leyendo.
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