jueves, 29 de junio de 2017

REALITY BITES




“Este es el invierno de nuestra desventura”







Esta vez podría colocar mil canciones para escuchar,
pero tuve que decidir: Los dejo con Trash de Suede.




Honestamente no sé cómo empezar a escribir sobre Reality Bites, temo caer en clichés generacionales y corromper la sinceridad que proponen sus personajes, ¿será qué todos nuestros intentos por escapar terminan llevándonos a lugares comunes? Supongo que no puedo evitar caer en ese espacio, porque incluso decir “no, gracias” a cualquier enumeración odiosa sobre lo que queremos evitar, es asumir que pertenecemos a un grupo, a ese que está eternamente cabreado de las imposiciones, las que se meten debajo de tu blusa como una plaga, para terminar convirtiéndote en rebeldes con zapatillas converse o lentes tipo Elvis Costello.

Confieso, que también me vi tentada a dar todo un discurso sobre la Generación X, pero sería absurdo, nací el 85 y sólo tenía una decena de años cuando la película se estrenó. No soy de la Generación X, pero eso no quiere decir que la música no haya marcado parte de mi vida, que no tenga un grupo de amigos, que no esté luchando contra toda esa amalgama llamada realidad y por sobre todo, que no quiera huir de la mala herencia de todas las generaciones anteriores.

No necesito discursearlos, ni decir que odio esto y lo otro, porque en la lucha por pertenecer todos nos unimos de manera extraña. Y así fue como me hice de un grupo de amigos, que a pesar de sus diferencias festejan conmigo las fiestas más inventadas de todas, porque una simple conversación entre nosotros pareciera salvarnos de nuestras más o menos mediocres vidas. Es por eso que esta vez no hablaré de amor, ni de cómo perdí a uno de mis amigos por culpa del sexo, ni de cómo me enamoré gracias a una canción, ni de cuando me dedicaron una; sino que hablaré de ellos, los que batallan conmigo el día a día, con quienes construyo el más realista de los poemas, el que ha impedido que sucumba y evitado que caiga en la más nihilista y vanidosa autocomplacencia.  

Mis amigos. Los que soñamos con vivir juntos en el mismo edificio, y al hacerlo estuvimos a punto de sacarnos los ojos, sin que eso evitara que Viollier 59 se convirtiera en el refugio de nuestras desventuras. Una cerveza, un beso en medio de las escaleras, portazos, vidrios rotos, otra cerveza, palabras y más palabras, silencios con el televisor encendido, Radiohead, Arcade Fire, David Bowie, Blur, incluso Teleradio Donoso. Fight club, Tarantino, guiones a medio hacer, novelas inconclusas, Bolaño, Rayuela, En el camino, todos nosotros en el camino. Esos son mis amigos, los que se besan cuando se apaga la luz, los que pelean con la luz encendida, los que me toman de la mano cuando una gota se asoma en mi pupila. El sur, el centro, la nostalgia, la impotencia, buses, micros y otros. Finalmente, dibujos y un blog. Y heme aquí, escribiendo para ellos y con ellos, porque cada letra les pertenece, porque he robado sus historias, porque han platicado sobre las mías.

En Reality Bites, todo termina con un beso en el sofá, un beso que culmina por sincerar a todos sus personajes. En esta columna yo no beso a nadie, pero sí intento ser honesta, bajar las expectativas, susurrar mi nombre, y encontrar – me más allá de ese rincón donde se encuentra mi sofá, mi beso, mi corazón.



  •          Título original: Reality Bites
  •        Año:1994
  •        Duración:99 min.
  •        País: Estados Unidos Estados Unidos
  •         Director: Ben Stiller
  •         Guion: Helen Childress
  •          Música: Karl Wallinger
  •          Fotografía: Emmanuel Lubezki
  •     Reparto: Winona Ryder,  Ethan Hawke,  Janeane Garofalo,  Ben Stiller,  Steve Zahn, Swoosie Kurtz,  Harry O'Reilly,  Susan Norfleet,  Joe Don Baker,  Renée Zellweger, James Rothenberg,  John Mahoney,  David Spade
  •        Productora: Universal Pictures
  •        Género: Drama. Comedia. Romance | Amistad
  •     Sinopsis :Lelaina Pierce (Winona Ryder), ayudante de producción en un programa matinal de televisión, sueña con ser directora de cine. Mientras llega su gran oportunidad rueda un vídeo de sus amigos en los que estos hablan de su realidad cotidiana, sus ambiciones y su falta de expectativas. Entre tanto, debe elegir entre dos amores, un yuppie y su leal amigo Troy. Drama generacional de joven y conocido reparto que se promocionó como la película de la "generación X". (FILMAFFINITY)



jueves, 22 de junio de 2017

PISO DE SOLTERO (THE APARTMENT)



“¿Cuántos días son necesarios para desintoxicarse de la persona amada?
Tendría que inventarse una sonda para lavar el corazón.”












Se recomienda escuchar a Adolph Deutsch







Querer estar un piso más arriba es algo a lo que todos aspiramos. Elevarnos en cualquier materia con la intención de ser visto por alguien, por otro que nos haga sentir que incluso esa cúspide no vale la pena. Todos queremos estar un piso más arriba. Ahora bien, cómo se llega a él, puede ser un asunto complicado.

The Apartment, de Billy Wilder (1960), muestra el trayecto a ese ascenso, a través de la figura de C.C Baxter (Jack Lemmon), un joven solitario, quien incapaz de negarse a nada, facilita su departamento a sus superiores para que puedan llevar al lugar a las mujeres que se les antoje. De esta manera, Baxter busca conseguir un mejor puesto, para así, darle la oportunidad a una vida que ha postergado. En este camino, se encuentra con Fran (Shirley MacLaine), la ascensorista del edificio, de quien se enamora. Sin embargo, ella mantiene sentimientos por otro, Jeff(Frederick MacMurray), uno de los jefes de Baxter, que utiliza el departamento del joven para engañar a la noble Fran. De esta manera, Baxter se ve enfrentado a una encrucijada, aceptar el ascenso a costa de su dignidad o recuperarla asumiendo la pérdida de su trabajo.

Baxter es un fiel ejemplo, de las trampas que nos pone la vida moderna, la que nos hace creer que cómo asumimos nuestros objetivos careciera de importancia. Sin embargo, la historia nos ha mostrado, que el recorrido ciego a ese lugar de valoración, puede llegar a sumergir al individuo en la más absoluta soledad. Es que la manoseada palabra “éxito” - valor supremo por estos días-, hace creer que no hay tiempo para tomar otras rutas. La ansiedad se convierte, entonces, en el motor que mueve al individuo, quien no logra hacerse de su presente, manteniendo todas sus energías proyectada hacia un futuro que tal vez no llegue.

Así nos encontramos con dos personajes promedios, que buscan alcanzar un lugar donde puedan ser respetados, pero que extraviados se han dejado llevar por los hechos, asumiendo la vida como un sino irrevocable. Fran y Baxter, en este camino han perdido su semblante, construyéndose desde las necesidades de otros, en nombre de sus propias necesidades. Y es aquí donde se me hace necesario aparecer, alzar mi mano, dar un paso al frente, reconocerme en ellos, y acusar mi anterior pasividad, la que me llevó a convertirme alguna vez en amante (si sólo hubiese visto la película antes, no hubiese llevado rímel esa temporada); pues creo que son pocos los que no se han encontrado en el lado de Baxter y Fran. ¿Acaso hay alguien que pueda decir que se ha mantenido intachable en la vereda del frente? Por lo menos yo no. De alguna manera, me he convertido en víctima y hacedora de un programa donde la felicidad se manifiesta como un absurdo espejismo, a la que sólo se puede llegar si nos despojamos de valores que en un principio creíamos intachables. Culpamos al azar, al destino, a Dios, sin darnos cuenta que en nosotros se encuentra la posibilidad de eximirnos. Esa es la lección que nos deja The Apartment, pues en el momento que Bexter decide negarse a una más de las peticiones de su jefe, se vuelve dueño de sus propios actos y digno jugador en este tablero que nos presenta la vida. Así lo asume Fran, quien siguiendo su ejemplo escapa de los brazos del amante, pidiéndole a Baxter que de su mejor jugada. Porque cuando decidimos salir de aquel lugar que creímos que era nuestro destino, logramos entrar recién al mundo de las opciones.
Oh! querido Baxter y Fran, hoy me uno a su equipo, tomo el mazo en mis manos, para comenzar a repartir las cartas. Ya veremos lo que sucede.

  • Título original: The Apartment
  •   Año: 1960
  •   Duración: 125 min.
  •   País: Estados Unidos Estados Unidos
  •   Director: Billy Wilder
  •   Guion: Billy Wilder, I.A.L. Diamond
  •   Música: Adolph Deutsch
  •   Fotografía: Joseph LaShelle (B&W)
  •   Reparto: Jack Lemmon, Shirley MacLaine,  Fred MacMurray,  Ray Walston,  Edie Adams, Jack Kruschen,  Joan Shawlee,  Hope Holiday,  David Lewis,  Naomi Stevens, Johnny Seven,  Joyce Jameson,  Willard Waterman,  David White
  •  Productora: United Artists / The Mirisch Corporation
  •   Género: Comedia. Romance. Drama | Comedia dramática
  • Sinopsis: C.C. Baxter (Jack Lemmon) es un modesto pero ambicioso empleado de una compañía de seguros de Manhattan. Está soltero y vive solo en un discreto apartamento que presta ocasionalmente a sus superiores para sus citas amorosas. Tiene la esperanza de que estos favores le sirvan para mejorar su posición en la empresa. Pero la situación cambia cuando se enamora de una ascensorista (Shirley MacLaine) que resulta ser la amante de uno de los jefes que usan su apartamento (Fred MacMurray). (FILMAFFINITY)






jueves, 25 de mayo de 2017

ALTA FIDELIDAD



¿Me harías el amor?
Quiero sentir algo que no sea esto
o hago el amor o regreso y meto la mano al fuego










Se recomienda escuchar al finalizar la lectura
a Marvin Gay, por Jack Black




“¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué estoy predestinado a que me dejen?”, se pregunta Rob (John Cusack) tras terminar su relación con Laura (Iben Hjejle), para luego, enumerar las cinco rupturas más dolorosas que ha tenido en su vida, como quien enumera las cinco canciones más memorables de una década o hace una lista de sus libros favoritos. Alta Fidelidad, dirigida por Stephen Frears, basada en el libro homónimo de Nick Hornby, es una comedia que toma uno de los tópicos más recurrentes de las películas románticas: un chico inmaduro esperando que una mujer extraordinaria haga andar su vida y lo salve. Bien sabe Dios, la cantidad de mujeres que hemos caído en ese rol en más de una ocasión. Por eso, a mis treinta años, pasé de amar a Rob a fastidiarme con sus largos monólogos existenciales, que no hacen más que intentar justificar su adolescencia prolongada,  esto, mientras nos mira a los ojos, hablándole insistentemente a la cámara, con la intención de hacernos cómplices de su crisis.

Ahora bien, ¿acaso no nos convertimos todos en unos adolescentes cuando se trata de amor? En una primera instancia diría que sí, sin embargo, aceptarlo implicaría justificar hasta la más infantil acción en nombre de éste. Reconozco, que esto último lo diría mi ser racional, pero también, admito que he sido de esas que desde el dolor buscan respuestas tomando medidas desesperadas, y si bien no he ido tras mis ex para encontrar “la respuesta”, asumo que después de mi última ruptura caí en un agujero negro – negro, de esos que hacen que incluso la música AM cobre un sentido trascendental. Hablo de ese lugar en el que buscamos simplemente tener sexo para no sentir, como dice Laura. Me refiero, a esa zona en la que tomas muy malas decisiones en nombre de la “evolución” o de “soltar”.

Desde ese espacio nebuloso, comencé a fantasear con un montón de citas que resultaron no ser tales. Por esta razón, en vez de enumerar mis cinco desilusiones más flagelantes, he decidido contar mis cinco “no – citas” más memorables. Hablo de aquellas que nunca lo fueron o en su defecto, lo fueron sólo para mí. Se trata de esas relaciones que no alcanzan ningún soundtrack, o tal vez, con suerte, pueden rememorarse, con una que otra canción de Christina Rosenvingue.

Enumero:

5.- Mi dealer. Sí, mi dealer, un delincuente de ojos asombrosamente azules, de eso que te hacen dudar si estás tratando con un Larraín, o un Tapia bendecido por los dioses. La historia es la siguiente: de alguna manera, comenzamos a hablar de forma continua por whatsapp, hasta que un día me citó para vernos en una esquina cerca de Condell. Deduje que nos tomaríamos un café o algo así. Sin embargo, pese a haberme peinado para la ocasión, mi dealer al verme me dice: “N, me acaba de llegar hierba, quería darte la mejor”. Entonces, le paso el dinero correspondiente y el se marchó. Cinco minutos del más puro amor criminal.

4.- El chico de Tinder. Un match y una cita. Reconozco sólo quería sexo, sin embargo, me encontré con un fan que en vez de invitarme a un trago me ofreció trabajo. Bien por mi bolsillo, mal por mi vagina.


3.- El rencuentro del ex - ex. Después de años logro comunicarme con él, y como es natural, pensé que una recaída sería algo justo y necesario para la ocasión, pero me encontré un hombre enamorado de otra, y extrañamente contento por verme. Supongo, que en el fondo, necesitaba refregarme en la cara que había comenzado a vivir con la vecina, a quien conoció en un carrete que yo organicé.


2.- El ex compañero complicado. Una vez tomé un curso de inglés. Allí conocí a un hombre que me pareció fascinante, sin embargo, la razón de esto se lo debía a su polola, quien lo había colmado de referentes de mí interés. Sí, repito: polola, razón por la cual no pasó nada en ese momento. Años después, recibí un mail de él diciendo que me había recordado y que quería juntarse conmigo. Frente a esto, gracias a mi maravillosa imaginación, recordando a Rob, me puse en varios escenarios, para finalmente asumir que había terminado con su polola y que quería pasar el despecho conmigo. Sin embargo, tras una larga conversación me enteré que efectivamente tenía problemas con su novia, razón por la cual se psicoanalizaba. En síntesis, yo era parte de su terapia, pues necesitaba reencontrarse con viejas amistades. Mi vestido nuevo no sirvió de nada, menos mi depilación extraordinaria. Ahora, a mi favor, debo añadir que con el tiempo él terminó con su novia y naturalmente, no dejé pasar esa oportunidad.


1.- El mejor amigo. Al llegar a este punto, me doy cuenta que él fue más que una “no -cita”, pues si bien, esa era nuestra intención, todo se complicó, y lo que iba a durar una noche, duró años, tiempo en el que me convertí en una especie de amante, de la que él sacaba provecho cada vez que el alcohol hacía lo suyo o flaqueaba mi para nada consistente voluntad. Con él volví al punto de partida, caí nuevamente en la desesperanza y en las preguntas. Y bueno, acepto que en este track, ya no me puedo referir a una “no – cita”, sino a una “no – relación”. Una que quizás merece alguna canción de Blur o Arcade Fire. Ok, esto debo pensarlo mejor.

En este punto, me es inevitable volver a Rob y  conmoverme con sus inagotables discursos, preguntándome: “¿por qué no fui elegida?” Esa redundante retórica masoquista aún puedo escucharla en mis oídos, pero ya estoy cansada, y gracias al fastidio logro dar con la desilusión, me refiero, a ese sentimiento que se necesita para dejar de admirar a alguien. No significa que esto haya dejado de dolerme, pero mis días ya no dependen de ese pasado, ni de esa música. Ahora, el pop ya no la utilizo simplemente para alentar mi depresión, sino también, para bailar, reconociendo lo absurdo que pueden ser las cosas.

Finalmente, hoy me encuentro esperando a que llueva, para que alguien me saque del barro, como Laura hizo con Ron. Esto, mientras intento cantar con los ojos cerrado algún tema del maldito Marvin Gaye, con la esperanza de comenzar nuevamente el juego.

  
  • §  Título original: High Fidelity
  • §  Año: 2000
  • §  Duración: 107 min.
  • §  País: Estados Unidos
  • §  Director: Stephen Frears
  • §  Guion: D.V. DeVicentis, Steve Pink, John Cusack, Scott Rosenberg (Novela: Nick Hornby)
  • §  Música: Howard Shore, Varios (Pop)
  • §  Fotografía: Seamus McGarvey
  • §  Reparto: John Cusack, Jack Black,  Joelle Carter,  Iben Hjejle,  Tim Robbins,  Joan Cusack, Lili Taylor,  Lisa Bonet,  Sara Gilbert,  Todd Louiso,  Natasha Gregson Wagner, Catherine Zeta-Jones
  • §  Productora: Coproducción USA-GB; Touchstone Pictures
  • §  Música. Años 80. Años 90
  • §  Grupos: Adaptaciones de Nick Hornby Novedad
  • §  Sinopsis: Rob Gordon (John Cusack) tiene en Chicago una tienda de discos de vinilo que está a punto de quebrar. Comparte su afición por el vinilo con sus dos empleados, Dick (Todd Louiso) y Barry (Jack Black). En la tienda, los tres reflexionan y discuten sobre la música que aman. Pero Rob tiene otro problema: quiere volver con su antigua novia Laura (Iben Hjejle), que está saliendo con otro chico. 


Información extraída de: https://www.filmaffinity.com/cl/film772059.html

pd: No encontré un trailer subtitulado, lo siento.



miércoles, 17 de mayo de 2017

IN THE MOOD FOR LOVE



En los viejos tiempos, si alguien tenía un secreto que no quería compartir. ¿Sabes qué hacía? […] subía a una montaña, buscaba un árbol, le hacía un agujero y le susurraba el secreto. Luego lo tapaba con barro. Y dejaba el secreto ahí para siempre.



IN THE MOOD FOR LOVE
Con ánimo de amar









Se recomienda escuchar
Yumeji's Theme by Shigeru Umebayashi



Una cosa es hablar de amor y otra es intentar lidiar con él, asumiendo la delicadeza que esto amerita.

Debo reconocer que pretender hablar de In the mood for love, me significó varias detenciones. Imposible tratar sobre la película sin tener miedo a destruirla con las palabras, porque en ella todo emerge como si un suave velo se deslizara para no dejar ver por completo lo que pasa atrás. En donde cada instante pareciera desvanecerse como el humo de un cigarrillo. En donde cada gesto, acción, cada palabra, aparecen como una insinuación que cala hasta los huesos. En ella el amor y el dolor danzan en una poesía de inevitable tensión, que nos recuerda los grandes agujeros que el azar teje en este tipo de situaciones.

Wong Kar – wai, logra establecer una poesía visual respetando el pacto de los protagonistas, defendiendo su secreto, sólo permitiéndonos ingresar a él como un voyeur que observa desde las ventanas o las puertas. Y pese a la dificultad que esto supone, narra la cotidianidad de un amor que logra o no logra consumarse. El film nos cuenta la historia dela sra. Chan (Maggie Cheung) y el sr. Chow (Tony Leung), ambos casados, y que por coincidencia terminan mudándose al mismo edificio convirtiéndose en vecinos. Luego de un tiempo se dan cuenta que sus respectivos esposos se han hecho amantes y al percatarse de ello, deciden ensayar cómo se conocieron sus respectivas parejas, con la intención primera de enfrentarlos, para luego intentar pausar el tiempo que los lleva a estar juntos. En esta especie de teatro de supervivencia se deja entre ver que ambos comienzan a involucrarse, al punto que les toca tratar su propia despedida.

Es la contención en la que viven ambos al hacerse cómplices, lo que termina siendo el gran secreto de la película. Pese a su primera negativa de no querer ser como sus esposos, ambos terminan reflejándose en ellos. Todo funciona como espejo, de allí las constantes imágenes de estos frente a uno de ellos, que de paso parecieran proyectarse fuera de la pantalla para acusar nuestros propios secretos.

Antiguamente éstos eran aquellos que se ponían aparte, donde no se podían ver, de allí su etimología. Y bien lo sabe el director, que tal como se dijo, no sólo no nos permite ingresar del todo a los actos de sus personajes a través de una imagen incompleta, sino que vuelve a encuadrar cada escena enfatizando, además, la sensación de encierro que viven los protagonistas.

Puedo apostar que en este tema todos tenemos algo que decir, un secreto que de pronto es ventilado por no encontrar el árbol adecuado a quién contarle nuestro pesar. Porque amar y ser amante, no siempre se vive libremente, sino que se lleva como procesión. Bien lo puedo decir yo, que tras años de cumplir ese papel sólo me queda pedirle al cielo que llore por mí y purifique el aire que se desplaza entre mi cuerpo o nuestros cuerpos, tal como sucede en la película. Porque cuando no se puede expresar lo que se siente, toda la naturaleza llora para redimirnos.


§       Título original: Fa yeung nin wa (In the Mood for Love)
§       Año:2000
§      Duración:95 min.
§      País: Hong Kong Hong Kong
§      Director: Wong Kar-Wai
§      Guion: Wong Kar-Wai
§     Música: Michael Galasso
§     Fotografía: Christopher Doyle, Mark Li Ping-Bing
§  Reparto: Tony Leung Chiu Wai,  Maggie Cheung,  Ah Ping,  Rebecca Pan,  Siu Ping-Lam, Liu Chum,  Chin Chi-Ang,  Chan Man-Lui,  Koo Kam-Wah,  Yu Hsien,  Chow Po-Chun
§  Productora: Coproducción Hong Kong-Francia; Block 2 Pictures / Paradis Films / Jet Tone Production
§     Género: Romance. Drama | Drama romántico. Años 60. Película de culto








viernes, 5 de mayo de 2017

10 COSAS QUE ODIO DE TI




En nuestra sociedad el ser hombre e imbécil hace que merezcas la pena.
–¿Y Sylvia Plath, Charlotte Bronté o Simone de Beauvoir?
–¿Qué me he perdido?
–La educación patriarcal opresiva.










Se recomienda leer escuchando
 Bad reputation de Joan Jett





Pude haber escrito sobre las mil y una razones por las que odio al chico que me gusta (porque las hay), pero tomaré otro camino. Cuando decidí escribir este blog, me propuse principalmente hablar del amor y cómo las películas retratan y construyen imaginarios alrededor de él, sin embargo, también existe otro motivo, este es preguntarme cómo estas películas al tratar uno de los máximos afectos, configuran feminidades y masculinidades. Mi intención pasa por cuestionar cómo nuestro género se define en relación a otro a través del amor, y cómo esto ha influido en la forma en que nos pensamos. Claro, esto mejor redactado puede dar para un ensayo completo, pero sólo cuento con un breve tiempo, por lo que tomaré una de las grandes películas románticas de los noventa para reflexionar sobre lo dicho: 10 cosas que odio de ti (1999), dirigida por Gil Junger y protagonizada por Julia Stiles y Heath Ledger.

La película basa su trama en la Fierecilla Domada de Shakespeare (1954), de la cual sacan numerosas referencias como, por ejemplo, Patrick se apellida Verona, lugar de donde proviene Petruchio, el protagonista de Shakespeare y el colegio se llama Padua, al igual que la ciudad donde se sitúa la obra, esto por nombrar algunos casos. Sin embargo, lo que de verdad me importa es detenerme en los preceptos que fundan la relación entre Catalina y Petruchio, los que se replicarían en Kat y Patrick. Sin embargo, no me detendré en argumentar el drama de Shakespeare, porque fácilmente se puede deducir del título y de la narración de la película.

El film, nos muestra el drama que viven las hermanas Stratford, Bianca y Kat. La primera responde a todos los estándares convencionales de una adolescente, con las inquietudes correspondientes, por ejemplo, la de salir con un chico e ir a fiestas, sin embargo, se enfrenta a un impedimento, pues su estricto padre no la dejará salir con nadie hasta que lo haga su hermana Kat, quien es su antítesis, díscola y rebelde, la que bajo ninguna circunstancias pretende rendirse a los estándares exigidos por los otros. Sin embargo, Bianca conoce a Cameron, quien se enamora de ella, y ante el impedimento de poder salir con esta, idea un plan junto a su amigo para que alguien logre que Kat salga de su hogar, de esta manera, terminan pagándole a Patrick para que salga con ella, quien a pesar de sus primeras intenciones termina por enamorarse.

Dentro de todo este enredo queda sumergida Kat, quien durante años ha intentado batallar contra lo que ella concibe como preceptos impuestos por el patriarcado. Kat es acallada incluso por sus profesores, quienes ven en ella una amenaza para el orden establecido. De esta manera, la vemos cuestionada simplemente por su capacidad maravillosa de pensar diferente e intentar desde la práctica realizar un cambio. Sin embargo, todo esto se confunde con egoísmo e inmadurez, cuando atrás de ello, entre otras cosas, se oculta nuestra incapacidad por tolerar a todos quienes no responden a los cánones impuestos, razón por la cual Patrick también es exiliado de la vida mundana de la secundaria, con la diferencia de que por ser hombre es respetado de una extraña manera.

Como toda película romántica, los protagonistas se enamoran a pesar de la batalla de egos a la que se ven enfrentados, el amor resulta un conciliador infalible, más que mal para amar se necesita de humildad para empatizar con el otro.

Admito que a mis quince años esta película me hizo vibrar profundamente, admito también que lloré con el poema declamado por Kat, y también quise que mi “enamorado” fuese un poco como Patrick. Sin embargo, a mis 30, esto ya no es tan fácil de digerir, si bien entiendo que mi amor por Patrick radicaba en el hecho de que a pesar de las adversidades es un hombre capaz de mirar más allá de la superficie, no puedo obviar el que siga vigente la moral de una obra del siglo XV, y que a la mujer se le mida injustamente por aquellos preceptos. Acaso se nos olvida que Patrick recibió dinero para enamorar a Kat, cosificándola y considerándola como un “desafío” para su virilidad. Es que ¿es posible pensar que para amar debemos agachar cabeza, dejar nuestros ideales atrás, para someternos en plenitud en aquello que se entiende como amor?

10 cosas que odio de ti, sin quitarle méritos porque realmente entretiene – y cómo no hacerlo, finalmente es Shakespeare-, también hace que me pregunte por los acomodos que deben realizar las mujeres y hombres, sólo por la necesidad de entrar en el juego del amor, pero del amor entendido de la forma más convencional posible. Es por ello, que agradezco que la obra termine justo a tiempo, antes de ver a Kat confrontada a la disyuntiva de dejar la Universidad que tanto anhela para quedarse junto a Patrick o no.

Admito, que todas estas reflexiones para muchos pueden resultar forzadas, pero cuando se han vivido años de discriminación por el simple hecho de querer escapar de los preceptos sociales, no me parece un cuento adolescente cualquiera. Con esto no quiero decir, que estas películas no debiesen existir, o que se deba renunciar al amor en honor a la libertad, lo que intento explicar es que para ello no se debiese renunciar a ser uno misma.

Dicho esto, debo confesar encontrarme enamorada de alguien a quien poco le importa mi capacidad de pensar, por lo que a pesar del afecto, hace que deseche cualquier esperanza. Me pregunto si para ser una mujer deseable, siempre se debe esperar ser “domada” o “sometida”, ¿acaso de ser así, esto no supone que se entablen relaciones sadomasoquistas que pueden terminar en violencia? Estas tal vez son miradas llevadas al límite, pero el problema es que aún podemos divisar entre rendija y rendija estas construcciones amorosas que no esperan más que subyugar la libertad del otro.

Por el momento, quisiera que llegase el día en el que encuentre un compañero que no solucione las cosas cantándome frente a todo un público o regalándome una guitarra, sino uno que ame, respete y defienda mi libertad por sobre todas las cosas.


§  Título original: 10 Things I Hate about You
§  Año:1999
§  Duración:97 min.
§  País: Estados Unidos Estados Unidos
§  Director:Gil Junger
§  Guion: Kaern McCullah Lutz, Kirsten Smith
§  Música:Richard Gibbs
§  Fotografía:Mark Irwim
§  Reparto: Heath Ledger, Julia Stiles, Joseph Gordon-Levitt, Larisa Oleynik, David Krumholtz,Andrew Keegan, Susan May Pratt, Gabrielle Union, Larry Miller, Daryl Mitchell,Allison Janney, David Leisure, Cameron Fraser, Eric Riedmann, Bianca Kajlich

§  Productora: Touchstone Pictures



jueves, 16 de marzo de 2017

PUNCH DRUNK LOVE




Embriagados de amor




Se recomienda leer escuchando
He needs me del gran Jon Brion

https://youtu.be/oBVcuinfZ4c?list=PL061057E027F5B8D5










"Tengo un amor en mi vida,
y eso me hace más fuerte que cualquier cosa que puedas imaginar."






Hay amores que te destruyen y otros que te salvan. Yo he estado en ambos lados.

Cuando terminamos con U o más bien cuando U terminó conmigo, pensé estar en un punto de no retorno. Exageradamente creí que me penaba el fantasma de mi abuela que había perdido los cávales tras la muerte de su esposo, en otras palabras, me percibía a metros de la locura. Veía como todo se escapaba de mis manos y tenía la necesidad imperiosa de buscar experiencias “extremas” para sentir aquello que había dejado de sentir. De esta manera, mis comportamientos se tornaron cada vez más grandilocuentes y erráticos. Me habitué a interpretar una especie de personaje con la intención de ocultar el vacío bajo mis faldas. Fui una bomba, fui pistola, fui balada e incluso un mal reggaetón, sin embargo, antes de que se me acabara el tiempo tropecé con un armonio que vendría a calmar mis días. Ese sería M.

A M lo conocí por accidente. Él iba en auto junto a un amigo en busca de entradas para Radiohead, pero víctimas de la emoción se encontraron de frente con un taxi, en ese vehículo iba yo. Nada grave pasó producto del choque, pero sí hubo algo extraordinario, algo que hizo que con M comenzáramos a frecuentarnos.

Cierto día, en uno de nuestros encuentros M me entregó una película, ella era Punch drunk love, dirigida por mi amado Paul Thomas Anderson.  El film lo había visto años atrás, pero esta vez, en manos de M, la película compartiría conmigo un nuevo sentido.

Punch drunk love, se centra en la vida de Barry (Adam Sandler), un joven neurótico y solitario, criado alrededor de un séquito de siete hermanas que suelen abrumarlo y acosarlo al punto de sufrir inusuales ataques de ira. Barry reconoce avergonzado que en él hay cierto peligro, por lo que debería ser examinado por un médico. Sin embargo, su cura llegaría desde otro lugar, a través de la enigmática Lena (Emily Watson), amiga de una de sus hermanas, quien atraída por una foto de él decide acercársele forzando un encuentro. Dejarse llevar por esa experiencia no sería tan fácil para Barry, puesto que días antes había llamado a una línea erótica que luego lo extorsionaría poniendo en riesgo la relación, mas, al lado de Lena él es más fuerte que cualquiera.

La película es una inusual comedia romántica que viene a recordarnos las bondades curativas del amor, premisa que había entendido la primera vez que la vi. Sin embargo, ahora junto a M, el sentido no pasaba sólo por ingresar a ese estado de comprensión, sino por sentir la embriaguez que propone el director, por dejarse arrastrar por la atmósfera creada por la música de Jon Brion, por deslizarse por los colores de la fotografía, por entender que la cordura del amor comienza con la aceptación de la locura; por maravillarse por un armonio, para dejarse caer sobre el otro sin temor que te arranquen las mejillas, para entregarse al embelesamiento.

De esta manera, al acabar la película, sumergida por un impulso rosa parpadeante, tomé la mano de M y lo besé largamente mientras los créditos seguían pasando, siempre con la complicidad de la música de Brion en el ambiente.

Con el tiempo entendí que M no me vendría a salvar de la locura que por un momento creí eminente, sino que me hizo entender que no hay que temer mientras exista alguien que te acompañe en ella.





FICHA TÉCNICA


Dirección y guión: Paul Thomas Anderson.
País: USA.
Año: 2002.
Duración: 90 min.
Interpretación: Adam Sandler (Barry Egan), Emily Watson (Lena Leonard), Philip Seymour Hoffman (Dean Trumbell), Luis Guzmán (Lance), Mary Lynn Rajskub (Elizabeth), Ashley Clark (Latisha), Julie Hermelin (Kathleen), James Smooth (Jim Smooth), Lisa Spector (Susan), David Stevens (david), Nathan Stevens (Nate).
Producción: Paul Thomas Anderson, Daniel Lupi y Joanne Sellar.
Música: Jon Brion.
Fotografía: Robert Elswit.
Montaje: Leslie Jones y Dylan Tichenor.
Diseño de producción: William Arnold.
Dirección artística: Sue Chan.
Vestuario: Mark Bridges.
Estreno en USA: 18 Octubre 2002.



martes, 7 de marzo de 2017

UNA HISTORIA DIFERENTE


IT´S KIND OF A FUNNY STORY





Se recomienda leer escuchando Under pressure












That he not busy being born
Is busy dying.
(El que no está ocupado naciendo
está ocupado muriendo)
Bob Dylan.
It’s Alright Ma (I’m Only Bleeding) 



Todo comienza en un concierto o al menos es lo primero que recuerdo. Se trata de uno al que no asistí pero que tocó mi puerta. Me había acostado temprano, sin embargo, un llamado de Él interrumpió mi sueño, entonces bajé de mi cama y me fui a brindar por un evento del que no participé. Luego hubo un beso. No entiendo muy bien cómo se desarrollaron las cosas, pero lo cierto es que me sentí bien, después un poco mal, nuevamente bien, más tarde realmente mal.

En medio de esta historia hubo otro concierto al que sí asistí, también hubo llamadas, pero no hubo un beso, hubo una película y una mano intentando dar con la mía bajo una manta. El film de ese momento era: It’s kind of a funny story, dirigida por Ryan Fleck y Anna Boden, basada en la novela homónima de Ned Vizzini.

Esa noche no alcancé a verla por completo, pues me vi sumergida en una ridícula situación. Ya les había hablado de la mano bajo la manta, pero a mi izquierda hubo otro amigo que tocó mi pierna sin sospechar del gesto de Él. Pude haberla quitado y no haber soltado la otra mano, pero ante la confusión decidí irme.

Siempre me pregunté qué hubiera pasado si hubiese aceptado su mano, si no me hubiera atemorizado, o si Él hubiese dicho algo, y ante las especulaciones decidí ir en búsqueda de una respuesta. Mi primer camino fue reencontrarme con la película de aquella noche, pensé que ella tenía algo más que decirme y lo que hallé fue a un montón de personajes que al igual que yo no encontraban las palabras.

La trama del film se centra en Craig (Keir Gilrchrist), un joven de dieciséis años que al verse sumergido en los problemas propios de la adolescencia, decide internarse voluntariamente en un psiquiátrico. Para su sorpresa el sector adolescente estaba en mantención, razón por la que es ingresado en la sección de adultos donde se encuentra con pacientes de toda índole, destacándose Bobby (Zach Galifianakis), quien se convertirá en su guía y mentor durante su estadía, y Noelle (Emma Roberts), una joven que evidentemente tiende a la autoflagelación, por la que Craig se sentirá cautivado desde el primer instante. El film lejos de ubicarse en un lugar de gravedad opta por un humor mesurado y fresco, que nos recuerda que el lugar de la locura también se da en la asfixia natural del día a día. Que no es necesario enfrentarse a grandes tragedias para sentir el estrés del drama que nos ofrece la vida, que tenerlo aparentemente todo no quiere decir tener la comprensión de otros, incluso puede significar situarse en una carencia total que te obliga a la autorreflexión ¿acaso no debemos agradecerle a la depresión la oportunidad de pensarnos? O más bien, bendita depresión por obligarnos a pensar, por empujarnos a construir un laberinto para encontrar el camino que nos hará volver a sentir aquello que dejamos de sentir, como el beso de una madre, el andar en bicicleta o simplemente la emoción de dar un salto.

Sé que hasta el momento pareciera que nada en la película tuviese que ver con mi historia, pero no es así, pues mi trama es larga y me llevó a una depresión, de esas que ocurren en medio de la cotidianidad producto a la incapacidad de sobrellevar lo más simple: la presión familiar, la académica o la de una mano que decidí soltar. Todo eso hasta que hubo un momento en el que opté por estar ocupada naciendo en vez de hacer lo contrario.

Pues bien, sobre la mano. Nunca tuve la oportunidad de volver  a acercarme a ella, pese a esto, le debo agradecer haberme entregado la película, una banda sonora, y una frase de Dylan que se volvió mi mantra.

Ya han pasado años desde que comenzó esa historia y hay cosas que no olvido. Y ahora le hablo a Él: supongo que la presión nos hizo omitir la letra de la que pudo haber sido nuestra canción. Nos veo como dos chicos que no supieron decir lo correcto en el momento adecuado, dos jóvenes extraviados en su propio drama. Si sólo hubiese tenido una polera como la de Noelle para expresar mi odio o mi amor, tal vez hubiese sido distinto.



FICHA TÉCNICA

Título original: It's Kind of a Funny Story
Año: 2010
Duración: 97 min.
País: Estados Unidos
Director: Anna Boden, Ryan Fleck
Guion: Anna Boden, Ryan Fleck (Novela: Ned Vizzini)
Música: Broken Social Scene
Fotografía: Andrij Parekh
Reparto: Keir Gilchrist, Zach Galifianakis, Emma Roberts, Lauren Graham, Aasif Mandvi,Viola Davis, Zoë Kravitz, Jeremy Davies, Jim Gaffigan, Cheryl Alessio, Mary Birdsong, Adrian Martinez

Productora: Focus Features / Wayfare Entertainment / Misher Films / Journeyman Pictures / Gowanus Projections